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domingo, 8 de noviembre de 2015

AQUELLA TELEVISION DE ANTES



En mi infancia, no en todas las casas había televisión y en las que sí había era en blanco y negro y solamente había un canal, el VHF o la primera, cuando apareció el segundo canal, conocido familiarmente como el UHF no todos los televisores estaban preparados para sintonizar este segundo canal y era de todo punto impensable comprar un televisor nuevo, el primero que compró mi madre fué en Inter 393 con la caja de madera, la programación tenía un horario que empezaba más o menos a mediodía con un telediario y a la hora de la siesta entre la 4 y las 5 se interrumpía hasta que empezaba la programación infantil a las 19:30 siempre más o menos, tras el telediario de la noche ponían la despedida y cierre con  el himno nacional y cortaban la emisión hasta el día siguiente.
Cuando había algún acontecimiento importante (partido de fútbol, corrida de toros, festival de Eurovisión, por poner algunos ejemplos), los familiares y vecinos menos afortunados que no tenían televisor, venían a casa a ver la tele, entonces nos salían amigos a montones.
Quiero rememorar que cuando la tele llegó a mi casa, yo ya había empezado a abandonar la niñez; yo fui un niño sin televisión, la tele llegó a mi casa sin auténtica necesidad y de hecho no fuimos de los primeros vecinos en tener el aparato, con todos los programas de televisión de entonces no consiguieron, ni de lejos. 



La atención que concitaba los jueves por la noche el Ustedes son Formidables de Alberto Oliveras que dejó para siempre en mi memoria musical La sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak.


Recuerdo una serie, que hoy sería de ciencia-ficción y entonces era, simplemente de aventuras, y que se llamaba Viaje al Fondo del Mar, que se emitía los sábados por la tarde y que yo no me perdía ni loco; se trataba de un submarino nuclear, que fuera nuclear tenía poca importancia, de hecho manipulaban el reactor con unos guantes de cocina metiendo y sacando las barras de uranio o plutonio sin problemas, lo que más chocaba era, en una sociedad tan absolutamente jerarquizada como la nuestra, era el trato campechano que tenían entre ellos teniendo en cuenta que había un almirante, el almirante Nelson que ya es casualidad, un capitán, el capitán Crane, que depende para que cosas podía tener más autoridad que el propio almirante, y luego estaban los marineros como Chip Morton o Kowalski.

Como mis horas de televisión eran tardías, al menos al principio, cuando se conectaba el aparato ya había pasado por allí una familia que se hizo muy popular Cleo, Teté, Maripi, Peluquín, Colitas y Cuquín, intentaban algo que jamás consiguieron, que los niños se fueran a la cama a las nueve de la noche.
Y como me voy a olvidar de los anuncios de los tabacos, electrodomésticos, televisores e incluso el del famoso negrito del Cola Cao.
Eso adelantó la hora de encendido a, aproximadamente, las ocho de la tarde, hora en que empezaba el espacio Novela, que tuvo la virtud de acercar literatura de calidad a las grandes audiencias; puedo recordar un Bel-Ami con Victor Valverde, Crimen y Castigo con Jose Luis Pellicena y Marisa Paredes, veo perfectamente como en una escena, incomprensiblemente no censurada, Pellicena metía la mano entre el escote de la Paredes; Los Miserables con José Calvo en el papel de Jean Valjean y Teresa Rabal interpretando a la ingenua Cosette, como no a Pepe Martin siendo El conde de Montecristo o a Sancho Gracia como D'Artagnan (impresionante Elisa Ramírez como la malísima Milady de Winter).
No voy a olvidar , nadie lo olvida, todo el mundo lo recuerda y añora Estudio 1, sólo voy a citar los que recuerdo sin hacer un excesivo ejercicio memorístico: Angelina o el Honor de un Brigadier con Fernando Delgado y Luisa Sala; Doce Hombres sin Piedad con, y creo que los puedo citar a todos de memoria, José Bódalo, Pedro Osinaga, Carlos Lemos, Jose María Rodero, Sancho Gracia, Rafael Alonso, Antonio Casal, Luis Prendes, Manuel Alexandre, Jesús Puente, Fernando Delgado (Al que conocí personalmente con el tiempo en el Cristo de Elvas), e Ismael Merlo.
El Motín del Caine, de nuevo Fernando Delgado, Jose María Prada y Rafael Arcos. El Concierto de San Ovidio con José María Rodero.
La Muerte de un Viajante, Los Peces Rojos, El Okapi, etc...
En el cine también teníamos nuestra parcela en Sesión de Tarde o Sesión de Noche, evidentemente en Blanco y Negro, lo cual hizo que algunas películas que sólo habíamos visto por la televisión, cuando las reponían y las reveíamos en cine, al ser en color, nos causaban más de una sorpresa; de todas maneras éramos unos adictos al cine de sesión continua, de manera que el cine en la pequeña pantalla no nos enganchaba demasiado.

También había deporte y fútbol, pero muchísimo menos que ahora, un partido de 1ª división los domingos a las 7:30 de la tarde, y generalmente no era el más interesante de la jornada; ni siquiera se televisaban todos los partidos de Copa de Europa, que siempre jugaba el Madrid, por cierto, aunque sí los de la selección española.

Los domingos por la mañana podían televisar baloncesto, casi siempre el Madrid que ganaba las ligas como churros; como Manolo Santana se había convertido en un héroe nacional sobre todo a raíz de ganar en Wimbledon, por supuesto con el escudo del Real Madrid en la camiseta (a que no recordais ese detalle).
Comenzaron a retransmitirse todas las eliminatorias de Copa Davis, lo cual además de popularizar términos como pasinsó, draif, eiss y yus, y por supuesto el ¡entró, entró! de Juan José Castillo produjo un irremediable daño a nuestra vista, porque la pantalla pequeña, el blanco y negro y el blanco original de las bolas hacían a estas prácticamente invisibles.


También ponían boxeo, recuerdo el primer combate que ví como un húngaro, Laszlo Papp propinaba una paliza de muerte a nuestro Luis Folledo, de la que nunca se recuperó, sobre todo si le sumamos otra que le dio Nino Benvenutti, los ídolos que recuerdo: Pedro Carrasco, Miguel Velázquez, Urtain y José Legrá.
 






No me puedo olvidar de Historias para no Dormir, estas películas abordaban un género, el terror, casi por completo desconocido en el cine o la televisión en España, la narrativa de terror llevada a la pantalla apenas había sido tratada en nuestro país; la primera película se emitió con el capítulo titulado El Cumpleaños y fue el 4 de Febrero de 1966.
                                                             


                        

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