Página Principal

jueves, 5 de noviembre de 2015

COMO ERAMOS ANTES



Así pienso que éramos los que nacimos en los años 50,  y también los de los 60 o 70 e incluso los 80 y verdaderamente me pregunto a veces como hemos podido sobrevivir.

Mi generación fué la de la espera, ya que nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando.
Los coches no tenían cinturones de seguridad, y mucho menos airbags, y nos lo pasábamos genial en los asientos traseros.
Las cunas y los juguetes tenían muchos colores y las pinturas utilizadas tenían un alto contenido de plomo.
No existían los sistemas de seguridad para niños en los enchufes, puertas de coches o en los productos químicos para la limpieza del hogar.
Se podía montar en moto y en bicicleta sin tener que llevar casco.
Se bebía agua de la tinaja, del pozo o de otras fuentes y no agua mineral de botellas esterilizadas.
Nos íbamos a jugar a la calle, tan sólo con promesa de volver para casa antes de oscurecer.
No existían los móviles, y nadie sabía por donde andábamos.
Nos hacíamos heridas de las caídas, dientes rotos, pero por ello nadie te denunciaba, aunque fuese en una pequeña pelea y nadie tenía la culpa, solo nosotros mismos.
Podíamos comer dulces y pan con manteca, tomar bebidas con azúcar de verdad, y nunca teníamos problemas con el sobrepeso, porque siempre estábamos jugando en la calle y éramos muy activos.
No teníamos consolas para jugar como las Playstations, Nintendo 64, videojuegos, móviles, ordenador, tablet ni internet........................................... pero sin embargo, teníamos amigos.
Podíamos salir, e ir a pie o en bicicleta a visitar a nuestros amigos, aunque viviesen a mucha distancia. Y ahí estábamos si señor, ahí fuera en ese mundo tan horrible y sin vigilancia. Jugábamos al fútbol con una portería y si uno de nosotros no era cogido en uno de los equipos, no se creaba un trauma psicológico ni nada. ¿Como era eso posible?

La pregunta que me hago es ¿Como hemos conseguido sobrevivir a todo ello?. Y sobre todo ¿Como hemos podido desarrollar nuestra personalidad?

Pues muy bien señores, resulta que yo nací en los 50`s y como tal fuí de la generación de la "espera" y sobreviví a cosas como las anteriores y como estas:

Hacer dos horas de digestión para no morirnos en el agua.
Hacer dos horas de siesta para poder descansar.
Dejarnos en ayunas toda la mañana y los dolores se curaban esperando.


Viajar en el Seiscientos sin cinturón de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes de  10 horas con cinco personas en un 600 o un Renault 12, un SIMCA 1000, un Talbot Horizón y qué decir de ese Chrysler de techo negro y además no sufríamos el síndrome de la clase turista.
A no tener puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
A los columpios de metal y con esquinas en pico.
A jugar a ver quien era el más bestia.
A pasar horas construyendo carros para bajar por las cuestas o simplemente en cartones y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.
A jugar todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle y nadie podía localizarnos.
A rompernos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Abrirnos la cabeza jugando a guerrilla de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con mercromina y unos puntos, nadie culpaba a nadie, sólo a nosotros mismos.
A tener peleas y sacudirnos unos a otros, y aprendimos a superarlo.
A merendar bocadillos de chocolate del duro y sin almendras o de aceite y pimentón, y no yogures bio.
A comer dulces y beber refrescos, pero no éramos obesos, si acaso alguno era gordo y punto.
 A compartir botellas de refrescos o lo que se pudiera beber, y nadie se contagió de nada.
A no contagiarnos los piojos en el colegio, ya nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.
A quedar con los amigos y salir, o ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a tú la llevas, al rescate, a cambiar cromos, al escondite..., en fin, tecnología punta.
A ir andando hasta casa de los amigos y llamar a la puerta e irnos, imaginaros, sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel, sin ningún responsable que nos vigilara, será posible?, pues lo conseguiamos.
A hacer juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol; bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo.

A ir a cazar lagartijas, ratas y pájaros con el tirachinas y luego con la escopeta de balines, antes de ser mayores de edad y sin adultos, Dios mío que atrevimiento.
A ligar con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un Chat ni en ningún WhatsApp.
A ir de paquete en la Montesa, la Gimson o la Derbi de algún amigo y sin casco.
A hartarnos de calamares fritos en San Francisco, sin que nos doliera el estómago.
A jugar a los bolis, al trompo, al escondite inglés, a la una anda la mula y sin aburrirnos.
 A recibir de los Reyes Magos las arquitecturas de madera, las pistolas imitando a las de Mendoza Colt y los juegos reunidos Geyper con toda la ilusión del mundo.
A ver en la TV de blanco y negro a Locomotoro, a Torrebruno, a Boliche y Chapinete, a Herta Franklin y Gustavo Red con la perrita Marylin...
Pero sobre todo a tener libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprender a crecer con todo ello.

                                                  Así eramos antes, y aquí seguimos


Por todo esto, no os extrañe que ahora los niños salgan bilis, si vosotros sois de los de antes, olé y olé, y decidle esto a todos los que tuvimos la suerte de crecer como niños.
Soy más antiguo que Tutankamon. Y aquí estoy de momento disfrutando de mi vida actual con más ilusión que un niño chico... y es que los años vividos no los cambio por nada.

Aunque es posible que tal vez, tan sólo sienta un poquito de nostalgia

No hay comentarios:

Publicar un comentario