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jueves, 26 de noviembre de 2015

NO ME GUSTA NADA



Desde luego que somos y sobre todo son la "ostia", nadie está de acuerdo con nada, "amos a ver".......
 
Que con qué no se está de acuerdo?, con nada. Esta es la máxima que domina este país. Da igual lo que se  exponga o se pretenda, el no estoy de acuerdo se oye siempre. Mire que le vamos a bajar el IRPF. No estoy de acuerdo. ¿Y si le subo la pensión? No estoy de acuerdo. ¿Y si le mejoro la Sanidad? No estoy de acuerdo. ¿Y si jubilo a Arriola? No estoy de acuerdo.
En realidad nadie está de acuerdo con lo que usted haga ni con lo que hagan los otros. Ya lo he dicho: no estoy de acuerdo con nada, se oye, se ve y se lee. ¿Se puede ser más claro? Ya, claro, usted es europeísta, más de Merkel y compañía. Tampoco estoy de acuerdo con ninguno de ellos.
Pregunte a la mayoría silenciosa si de algo es partidario, verá cómo le contesta: Sí, de san Pablo el Ermitaño, de Tarzán y de Robinson Crusoe (estos últimos, obviamente, en el periodo anterior a la aparición de Jane y su viaje a Nueva York y, en el otro caso, sin Viernes como criado no remunerado) Es decir, que ya se abomina de la civilización, y en realidad de lo que se huye es de las pompas y vanidades del mundo. El poder ya tiene dueño y disputarlo es absurdo incluso para los neoconversos en espera de limosnas y para los crédulos por ignorancia de la realidad.
Nadie puede estar de acuerdo con el perdón no solicitado a Sánchez por la última golfada de Viera al no dejar su aforamiento, para mantenerse a salvo (él y los suyos) de la juez Alaya y que el tal Sánchez crea que ya ha cumplido. Más le valiera que combatiera los aforamientos de los indeseables que así se sienten más protegidos.
Tampoco se debería estar de acuerdo con los gestos de Rajoy llevando a Sarkozy a comer a una tasca, hacerse una fotografía cutre mientras los escoltas de ambos individuos blindaban el inmueble. ¿Qué pasa, que en Moncloa no saben hacer ensaladilla ni chipirones en su tinta? Allí, al menos la escolta de diario forma parte del menú. Este gesto es idéntico al de los besos a los niños en campañas electorales. ¡Lo que le importará a un presunto alcalde el niño del 7º A, que aparte, es feo de cojones!
No estar de acuerdo es el resultado de no creerse nada de lo que prometen; es decir, la salida obligada ante la mentira en que se vive. ¿Quiere un ejemplo? Mire lo que acaba de decir Montoro: que ha reducido el número de trabajadores públicos. Es cierto que el personal de a pie está clamando contra la cantidad de enchufados, por tanto, que el Ministro Plenipotenciario de la Debacle anuncie la reducción de “funcionarios”, aparentemente debería ser una buena noticia, pero si pese a todo, el gasto sube  (que es la realidad) el engaño es manifiesto.
¿Está de acuerdo también en esto? Pues todo es igual.

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