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sábado, 21 de noviembre de 2015

THE BEATLES VERSIONADOS



Los Beatles fueron un fenómeno único, (yo soy un fan acérrimo de ellos), y aparecieron como fenómeno juvenil cubriendo el hueco producido por el aburguesamiento de Elvis Presley y la muerte o caída en desgracia de otros iconos del rock & roll de los cincuenta, al principio fueron una moda, una oleada irresistible que barrió comercialmente todo el planeta, pero sin duda alguna nos dieron algo que escuchar y algo que ver a toda una nueva generación.

Pero menos de una década después los Cuatro de Liverpool eran ya mucho más que una moda juvenil. Al contrario que otros fenómenos comerciales más prefabricados, de los que hoy tanto abundan, los Beatles evolucionaron a velocidad de vértigo como creadores y escribieron una soberana colección de piezas musicales, unas cuantas grandiosas, muchas excelentes, bastantes aceptables y solamente unas pocas más flojas, hasta que terminaron siendo reconocidos como un ente artístico de primer orden, como una de las principales fuerzas musicales del siglo XX. Eran una conjunción extraordinaria de talentos que reunió un repertorio repleto de canciones que muchos consideraron ya entonces como clásicos inmortales.
De hecho inspiraron más reinterpretaciones de su música que cualquier otro artista. Un sinnúmero de músicos comenzaron a realizar versiones de sus canciones desde el mismo momento en que se editaban. Por dos motivos, principalmente. Uno, claro está, que los Beatles eran inmensamente populares y sus canciones eran casi garantía de éxito incluso en voces ajenas, sobre todo durante los años sesenta (a partir de los setenta, ya no tanto). Y hay otro motivo básico, el que hace que incluso los músicos de hoy sigan reviviendo sus canciones: aquellas melodías beatleianas eran inspiradísimas y contenían ilimitadas posibilidades para la adaptación y la reinterpretación, algo que los músicos profesionales saben captar y valoran mucho. Como sucede con otros iconos musicales, pienso en el ejemplo de Bob Dylan, la inmensa calidad de las canciones de los Beatles puede medirse a través de las versiones que han hecho otros, en donde esos otros artistas subrayaban qué era lo que de bueno tenían los originales para ellos.
Naturalmente, la cantidad de versiones que se han hecho de temas de los Beatles es inmensa y abarca todo tipo de géneros. Recopilarlas todas requeriría un extenso libro, más que un artículo, aún así, vamos a recordar varias de ellas, que no está mal, a mi humilde entender, yo creo como muestra de la admiración que el trabajo de los Beatles ha causado en muchos otros artistas, aquí están, sin ningún orden en particular, porque todas ellas me gustan.

"Lady Madonna", por Fats Domino: Empezaremos con una versión única por la historia que tiene detrás, es bien sabido que Paul McCartney compuso "Lady Madonna" inspirándose en el estilo New Orleans característico de Fats Domino, uno de los varios ídolos del cuarteto, de hecho la cantó como una especie de imitación de Fats. Aunque lo mejor llegó más tarde: poco después, el mismísimo Fats Domino ¡terminó grabándola él mismo!, y demostró, como no podía ser menos, que realmente parece escrita para él.



"I Saw Standing There", por Little Richard: Varias canciones de la etapa temprana de los Beatles incluían aullidos, más que evidente influencia de otro de sus mayores ídolos, Little Richard. En 1970 el propio Little Richard se decidió a reinterpretar uno de aquellos temas con aullidos. El resultado es, por descontado, maravilloso. Little Richard no solamente tiene una voz única sino que la adaptación es verdaderamente fantástica. Simplemente, impresionante.




"Hey Jude", por Wilson Pickett: El legendario cantante se hizo notar, además de por temas propios como "Mustang Sally" o "In the Midnight Hour", por una nutrida e impactante selección de versiones de canciones ajenas. En 1969 publicó esta etérea e intensa reinterpretación de "Hey Jude", que además de ser un gran éxito, sirvió para dar a conocer al que entonces era su guitarrista de sesión, Duane Allman, el mismo que estaba formando The Allman Brothers Band. Los exquisitos arreglos de Allman a las seis cuerdas y particularmente su fogoso solo final, impresionaron al mismísimo Eric Clapton, quien después de escucharlo en la radio quiso saber quién era aquel tipo que tocaba tan bien, ese sería el primer paso para la colaboración de ambos en Derek & the Dominos, con los que grabarían juntos clásicos tan conocidos como "Layla". En todo caso, una de las versiones más famosas del repertorio beatleiano.
 
"A Day in the Life", por Jeff Beck: Uno de los guitarristas eléctricos más legendarios, literalmente maestro de maestros, hizo auténtica magia llevando esta canción al terreno instrumental. Beck tiene un don: cada vez que su guitarra interpreta una melodía ajena, esta parece revivir en otra dimensión y esta extraordinaria "A Day in the Life" no es una excepción, es fascinante, como buena parte de lo que hace Jeff Beck. Por cierto, insisto en que vean también alguna de sus interpretaciones en directo del mismo tema: este hombre no tiene rival en lo suyo.



"Day Tripper", por The Jimi Hendrix Experience: El genio de la guitarra llegó a impresionar al cuarteto de Liverpool interpretando "Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band" un par de días después de que los Beatles publicasen la canción. No tan conocida es en la interpretación de "Day Tripper" que el power trio de Hendrix tocó en otro directo, un concierto privado en los estudios de la BBC. En ella, el bajista Noel Redding lleva la voz principal, aunque escuchamos a Hendrix de vez en cuando. Y durante el solo de guitarra pronunciará la célebre frase "Oh Owsley, Can You Hear Me Now?", en referencia al vendedor de LSD Owsley Stanley. Una muestra de cómo Hendrix solía llevarse los temas ajenos a su terreno.



"Ticket to Ride", por The 5th Dimension: El quinteto vocal californiano incluyó esta versión en su famoso álbum The Magic Garden, pero curiosamente abandonaron el sonido suave que predominaba en aquel disco, optando por una robusta base instrumental, voces fogosas y un ritmo que presagiaba el funk de los años setenta. ¿El resultado? Muy bueno.






"Here Comes the Sun", por Steve Harley & Cockney Rebel: El autor de la inmortal "Make Me Smile" se atrevió a experimentar con este tema de George Harrison, dándole un ritmo bastante más movido (¡Esa batería! ¡Esos teclados!) y optando por una siempre arriesgada originalidad en los arreglos. El resultado, pese a los riesgos, suena tan bien como cabía esperar de él y su magnífica banda, en opinión es una fantástica versión. Además el vídeo es entrañable: yo al menos me parto cada vez que veo lo de la regadera.






"We Can Work It Out", por Stevie Wonder: El gran Stevie es otro de esos artistas que puede tomar cualquier canción ajena y hacerla completamente suya, una de las mejores muestra es esta impresionante "We Can Work It Out"., aunque me duela decirlo, es como si el tema hubiese sido escrito por él, hasta el punto de que, en mi opinión, llega a dejar atrás el propio original de los cuatro fantásticos de Liverpool. Increíble.




"Eleanor Rigby", por Ray Charles: La cruda interpretación del gran Ray capturó a la perfección la intensa melancolía del original, incluso llevándola hacia un sonido algo más oscuro. Ray Charles, todo sea dicho, obtuvo resultados dispares con sus diferentes versiones de los Beatles. Todas suenan muy bien, claro, pero algunas son un tanto demasiado formularias. Sin embargo, cuando las hacía verdaderamente suyas sin necesidad de alejarse del original, podía dejarnos boquiabiertos, caso de esta "Eleanor Rigby" o de aquella fabulosamente hermosa "The Long and Winding Road".




"One After 909", por Willie Nelson: Otro de esos músicos que se apropia de cualquier tema que cante. Es una de las grandes habilidades de Willie, no canta particularmente bien, o no mejor que otros, pero cuando se apodera de un tema parece escrito por él. Aquí hace lo propio con "One After 909", llevando al country una de las primeras composiciones del dúo Lennon-McCartney.






 
"Day Tripper", por Cheap Trick: El cuarteto estadounidense siempre tuvo claras influencias de los Beatles en su música, algo que jamás escondieron. De hecho son unos auténticos especialistas en adaptar el repertorio beatleiano a su propio estilo, como demuestra por ejemplo que hayan tocado en directo el disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band enterito. Pero mejor esta potente versión de "Day Tripper", donde demuestran que son una de las mejores bandas de tributo posibles.







"Magical Mystery Tour", por Cheap Trick: Otro alarde de los estadounidenses con un tema de los Beatles en directo, que interpretaron durante su gira de 1992 (tampoco tienen versión en estudio de esto) y que verdaderamente suena a gloria. Estos tipos sabían cómo tocar el material de los Beatles, no cabe duda.







"Savoy Truffle", por Ella Fitgerald: Esta versión de Ella, son palabras mayores. Un tema de Harrison que personalmente es uno de mis favoritos de los Beatles, pero con el que no mucha gente se atreve por el motivo que sea, probablemente por la extrañeza de los arreglos. Aquí, sin embargo, podemos comprobar que ni la gran Ella Fitgerald, que hace una soberana demostración de clase y elegancia, ni los músicos que tenía alrededor se acomplejaban lo más mínimo. Como diría Darth Vader: Impresionante, muy impresionante.


 
 
"I Got a Feeling", por Tesla: La banda californiana de hard rock, poco apreciada por motivos que no entiendo del todo, incluyó este tema en su fantástico disco de versiones Real to Reel (si no lo han escuchado, ya tardan, porque las clavan prácticamente todas. Además hay una segunda parte titulada Real to Reel II). Muy buena, como todas las covers que hace este grupo especializado precisamente en revivir clásicos ajenos.


"She Came in Through the Bathroom Window", por Ike & Tina Turner: Oficialmente, Tina Turner puede cantar cualquier cosa. Y hay que reconocerle algo a Ike Turner: el tipo era un auténtico hijo de puta, lo sabemos, pero siempre supo qué canciones escribir o versionar para Tina. Por desgracia, el talento artístico y las cualidades personales no tienen nada que ver, y siempre digo que Tina Turner nunca volvió a sonar tan bien como lo hacía bajo su tiránico mando, incluyendo esta sorprendente e impactante cover de uno de los temas menos conocidos de los Beatles. Muy, muy bueno.


"I Wanna Hold your Hand", por Al Green: Otra voz privilegiada haciendo lo que en mi opinión es una de las versiones más sorprendentes que se hayan hecho de un tema de los Beatles, y sin necesidad de experimentos raros. Respetando la estructura original, aunque empleando arreglos de soul al estilo Stax, el reverendo Green despliega auténtica magia con una sencillez pasmosa. Su escalofriante voz hace que el tema original parezca en comparación tremendamente liviano (y soy de quienes gustan del tema original y de la etapa poppie de los Beatles). Pero es que lo de Al Green es tremendo.


"Come Together", por Aerosmith: Estos tios de Boston tenían a los Beatles como una de sus máximas referencias, así que no resulta extraña su participación en la banda sonora de la película musical Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, en donde un imponente cartel de artistas, promovido y encabezado por los Bee Gees y Peter Frampton, realizaban distintas versiones del repertorio beatleiano. En 1978 Aerosmith gozaban de un gran éxito (en Estados Unidos, porque en Europa tuvieron bastante menos repercusión) y su versión, muy fiel al original, fue una de las más vendidas de aquel proyecto.



"I’m Down", por Aerosmith: Aunque creo que mi conexión Aerosmith-Beatles favorita es esta "I’m Down", que se ajustaba como un guante al estilo característico de los bostonianos, cuando encontraban la onda correcta de una canción, Aerosmith conseguían reinterpretaciones memorables, por un lado muy fieles al original, pero por otro lado sonando 100% Aerosmith.






"Got to Get You Into My Life", por Earth, Wind & Fire: abróchense los cinturones. Grabada para la misma película que la de Aerosmith, la legendaria banda de funk de Chicago decidió adaptar la canción a su propio estilo y desde luego fueron a por todas. El fantástico y genial resultado empezó a sonar en todas las radios y se coló en el Top Ten estadounidense. Sus inspirados arreglos y su elegante sonido groovy la convierten en una de las gemas del repertorio de Earth, Wind & Fire, llegando a parecer casi un tema propio. Maravillosa.


 
 
"Oh Darling", por Robin Gibb: El tercer gran éxito de la mencionada banda sonora fue esta versión del tema en que los Beatles recreaban las baladas de los años cincuenta. Aquí, el miembro de los Bee Gees la llevó a un registro más propio de los años setenta, suavizándola un tanto, pero consiguiendo que siguiese sonando convincente en plena época de las baladas acarameladas.




 
"Because", por Alice Cooper y los Bee Gees: Siguiendo con la película, no me resisto a incluir esta psicodélica secuencia en la que, además de que podamos comprobar que efectivamente la película era un desastre, escuchamos al mismísimo Alice Cooper haciendo una indescriptible versión hablada de "Because", que perfectamente podría haber sido grabada por Keith Moon. Pero no, es Alice. Tan hilarante como hipnótica.


 "Hey Bulldog", por Alice Cooper, Steve Vai y Duff McKagan: A vueltas con Alice Cooper y esta reunión con el guitar-hero Steve Vai a las seis cuerdas y el ex Guns N’ Roses Duff mcKagan al bajo, perteneciente a aquel álbum de explícito título, Destripando a los Beatles, que contenía versiones metálicas. Entre otras cosas, da gusto escuchar a Vai tocando su guitarra en un registro particularmente moderado (para ser él, se entiende) aunque al final de la canción, claro, ya no consigue contenerse más y empieza con las escalas vertiginosas. La verdad es que resulta curioso escuchar la agresiva voz de Alice interpretando una melodía de los Beatles, desde luego, parece un tema propio.



"Letter B", por The Beetles: Sin duda una de las versiones más famosas de esta lista. Aunque no esté Animal a la batería, tenemos al conde Draco (en la versión original llamado Count Von Count) con esa maravillosa voz que imita el legendario acento húngaro de Bela Lugosi. Sea como fuere, quién no ha cantado nunca aquello de «letra B, letra B, suenas como la V, letra B».





 

"We Can Work It Out", por Humble Pie: Tras un comienzo titubeante, el inconmensurable Steve Marriott luce su voz, para variar, en esta atmosférica versión salida de aquel álbum Street Rats donde incluyeron otros dos temas beatleianos, incluyendo una sorprendente e irreconocible "Drive my Car" cantada por Greg Ridley.









"I Wanna Be Your Man", por The Rolling Stones: No hablamos realmente de una versión, sino que fue un tema que Lennon y McCartney cedieron a los Stones (de hecho terminaron de componerla en presencia de Jagger y Richards, aunque sin intervención de estos). Los Stones la publicaron solamente unas semanas antes de que los Beatles la incluyesen en uno de sus discos, cantada por Ringo. Personalmente y pese al peor sonido, prefiero la versión de los Stones, quizá porque fue la primera que escuché.




"A Hard Day’s Night", por Peggy Lee: Atención amigos, porque esta es una de esas raras versiones de los Beatles que los propios Beatles elogiaron sin reservas en su día. Además de que es bien sabido que McCartney compuso algún tema inspirándose en ella, Peggy Lee convirtió el alegre tema pop-rock en algo más propio de una fiesta elegante, pero sin perder la esencia del original.






"Something", por Frank Sinatra: Su inesperada versión de "Something" parece directamente salida del repertorio que los compositores escribían para él. Aunque cabe decir que los arreglos son quizá un tanto demasiado acaramelados y pomposos. El autor de la canción, George Harrison, no se sintió muy impresionado que digamos, aunque con los años supo apreciar el hecho de que Sinatra la hubiese cantado. Siempre es interesante escuchar al legendario crooner haciendo un tema así, especialmente teniendo en cuenta que nunca sintió un particular aprecio por las bandas de pop-rock. Sí sabemos que este era su tema favorito de los Beatles, aunque con frecuencia se confundió al atribuir la autoría: unas veces recordaba que estaba compuesto por Harrison y otras veces sencillamente lo atribuía equivocadamente a Lennon-McCartney. Entonces estaba demasiado ocupado con sus amistades mafiosas como para molestarse en distinguir a un melenudo de otro.


"Taxman", por Stevie Ray Vaughan: Si Hendrix interpretó algún tema de los Beatles, su discípulo tejano no podía ser menos, lógicamente Vaughan la convierte en un rhythm & blues característico de su estilo, y cuando llegan los solos de guitarra, claro, se nos olvida que esto era un tema de los Beatles, porque el gran Stevie se pone a repartir dinamita como de costumbre.







"Lucy in the Sky With Diamonds", por Elton John: Supongo que hoy resulta fácil no sentir demasiado interés hacia su figura, porque básicamente lleva décadas sin grabar algo que merezca la pena, pero hubo un tiempo en que el hoy aburguesado Sir Elton era capaz de llevarse casi cualquier canción a su terreno (¡aquella tremebunda "Pinball Wizard" ya justificaría por sí sola su paso por la existencia) y con esta juguetona relectura del tema de Lennon tenemos una perfecta demostración de que el tipo sabía hacer las cosas bien.


 
"She Came In Through The Bathroom Window", por Joe Cocker y Leon Russell: Los responsables de la famosísima "With a Little Help from My Friends", que no he puesto la versión, porque creo que todo el mundo la conoce, realizaron algunas versiones más de los Beatles, aunque casi nadie las recuerde hoy. Como esta "She Came in Through the Bathroom Window" en la que, como curiosidad, podemos ver la insólita imagen de Leon Russell alejado de su piano y haciendo arreglos ¡con la guitarra!



"Let It Be", por Gladys Knight & The Pips: Famosa y bellísima versión de la clásica canción a la mayor gloria de la gran Gladys y su incomparable banda de acompañamiento, al contrario que algunas otras cantantes de soul, Gladys siempre supo desplegar su torrente de voz sin ir demasiado lejos, sin cargarse el equilibrio de la canción con gorgoritos innecesarios o gritos que no vienen a cuento. Su interpretación fue elegante y emocional al mismo tiempo, todo un logro en una canción que se presta al abuso del melodrama. Por fortuna, aquí imperan los aires gospel.




"Michelle", por Ben Harper: El cantante y guitarrista estadounidense ya demostró que su quebradiza voz se adapta de maravilla al repertorio beatleiano con una muy respetuosa versión de "Strawberry Fields Forever", pero quizá resulte más llamativa esta versión reggae de "Michelle", que por momentos parece la adaptación de algún tema perdido de Bob Marley. Lo cual significa, claro, que suena de maravilla.





"Paperback Writer", por The Sweet: Los autores de la irresistible "The Ballroom Blitz" demostraron que cuando querían eran capaces de aparcar su estilo más glam y sus fingidos amaneramientos afeminados, pero que además tenían muy bien asimilada la manera de interpretar una versión muy fiel de los Beatles pero sin dejar de sonar potentes ni renunciar a su propia energía característica. Un poco en la línea de lo que hacían Cheap Trick. Buenísima versión.




"Helter Skelter", por Pat Benatar: Hablamos de la canción más dura de todo el repertorio beatleiano, que suele provocar reacciones de incredulidad entre quienes solamente han escuchado los temas más conocidos del cuarteto de Liverpool. Aunque se han hecho muchas versiones, jamás he escuchado una que haga justicia al impresionante original, que probablemente nunca será superado. No obstante, algunas son versiones más que dignas, como la que hicieron Aerosmith en su día (de las mejores para mi gusto) o esta que la amiga Patricia grabó en 1980 con el registro más macarra de su rango vocal.





"Ticket to Ride", por Vanilla Fudge: Aquí tenemos al grupo especializado en versiones de donde salieron los cafres de Carmine Appice y Tim Bogert (que más adelante formarían grupos más ruidosos pero igualmente imprescindibles como Cactus o Beck, Bogert & Appice) metiéndole una inyección de esteroides a la delicada "Ticket to Ride", ya entonces se les veía la tendencia a hacerlo todo más alto y más fuerte. Una gran versión, muy ácida.






"Why Don’t We Do It in the Road", por Grateful Dead: La banda de Bob Weir y Jerry García interpretó muchas canciones de los Beatles a lo largo de su interminable historial de giras, pero por elegir una de la que poca gente se acuerda, aquí tenemos esta "Why Don’t We Do It in the Road" que, como de costumbre en los Grateful Dead, suena a despreocupada jam session.




 

"Everybody’s Got Something to Hide (Except for Me and my Monkey)", por Soundgarden: Aunque los de Seattle no siempre han acertado con sus visitas al repertorio Beatle (como por ejemplo esa para mi gusto aburrida y más que olvidable "Helter Skelter" que hacían en los conciertos), aquí suenan con la fuerza que se espera de ellos, aunque echo de menos algún alarido ultraagudo de Chris Cornell. Es curioso, en otros cantantes parecen sobrar los excesivos chillidos, pero Cornell nunca grita lo bastante.



 

"Yesterday", por Marvin Gaye: Cómo no, el rey del soul más sofisticado y sensual intuyó que en el famoso himno melancólico de Paul McCartney tenía terreno abonado para desarrollar su particular manera de cantar, dicho y hecho. Con algunos suaves arreglos orquestales y básicamente el mismo sonido que hemos escuchado en tantas de sus canciones, Gaye estaba jugando en casa y lógicamente se salió con la suya. Preciosa versión.





«Blackbird», por Crosby, Stills & Nash: Una de mis versiones favoritas que se hayan hecho de una canción de los Beatles, ya la he mencionado en algún que otro artículo, es esta que el trío vocal insignia de la era hippie realizó en el festival de Woodstock, apenas meses después de que se hubiese publicado la original, que por cierto no tenía casi coros, lo que no impidió a los tres americanos embellecerla con unos juegos vocales verdaderamente ultramundanos. Impresionante.







"Tell Me Why", por The Beach Boys: No podían faltar ellos, entre otras cosas porque la obsesión enfermiza de Brian Wilson con los Beatles está más que bien documentada. En aquel maravilloso álbum llamado Beach Boys Party!, que aunque grabado en estudio simulaba el ambiente de una fiesta, incluyeron nada menos que tres versiones acústicas de los cuatro de Liverpool. Esta contagiosa "Tell Me Why", una magnífica "I Should Have Known Better" (que por cierto, es mi canción favorita de The Beatles) y la no menos fantástica "You’ve Got to Hide Your Love Away" cantada con infinita delicadeza por Dennis Wilson.



"Across the Universe", por Fiona Apple: La bella pero atormentada cantante y pianista estadounidense se las arregló para apropiarse de una canción mil veces versionada, llevándola hacia un sonido moderno y bordándola con su envolvente voz. Una versión que se ha convertido en un clásico en sí mismo, merece mención el hipnótico videoclip, fantásticamente concebido, con una Fiona absorta en la canción y completamente ajena a la violencia que la rodea.






"I Want to Tell You", por Ted Nugent: Nuestro fascista favorito, el Azote de los Rojos y Amigo de los Rifles, adaptando un tema de George Harrison. Aunque se echa de menos la ferocidad de otros temas setenteros de Nugent, lo cierto es que hace un magnífico trabajo con la canción. Escuchando sus discos de los setenta (inmejorables) uno casi llega a perdonarle que sea como es.




 


"While My Guitar Gently Weeps", por The Jeff Healey Band: Interpretación sentida del guitarrista ciego ya fallecido, aquel que tocaba sentado con la guitarra en el regazo y poniendo la mano izquierda del revés. Quizá suena demasiado estándar, aunque yo lo achaco a la producción ochentera del tema, muy ochentera, porque ya sabemos que Healey era un guitarrista fogoso hasta niveles atómicos, como puede comprobarse con muchas de sus filmaciones en directo, en todo caso, uno de esos guitarristas que podían atreverse con este tema.




"The End", por The London Symphony Orchestra: Grabada para la banda sonora de aquella fallida película musical llamada All This and World War II (los musicales con música de los Beatles no tienen suerte en pantalla), esta orquestación del último tema grabado por los Beatles en su carrera no solamente hace justicia al original, sino que resulta bastante más espectacular.




 

"When I’m Sixty-Four", por Keith Moon: Procedente de la misma película, una entrañable muestra de que el batería de The Who, pese a sus continuos y contumaces intentos, no valía como cantante, pero el tipo no cantará muy bien pero conociendo al personaje siempre alegra el día escucharle, especialmente si adopta por momentos un hilarante ficticio acento alemán.



"Wild Honey Pie", por The Pixies: Lo que originalmente no era más que una extraña broma de los Beatles fué transformado por los Pixies en algo que parece directamente compuesto para su magnífico Come On Pilgrim, pero no, es una versión incluida en el Pixies at the BBC que por cierto para mí es la peor portada de disco de todos los tiempos, y aunque lógicamente no es para todos los gustos, demuestra que hubo un tiempo en que los Pixies eran especialistas en que les salieran bien cosas raras de este tipo.


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