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miércoles, 31 de agosto de 2016

MARIA AUXILIADORA, MI BARRIO, SU GENTE



“El barrio de la Carretera de Olivenza”, se iba ampliando con nuevas construcciones de casas y ampliaba sus calles de Vicente Delgado Algaba, Jacobo Rodríguez Pereira, América,  Linares, Cartagena y Rota e iniciaba calles nuevas de Albacete, El Viento o Alcántara. Los nuevos vecinos se integraban enseguida en la barriada, y todos encontraban nuevas amistades muy pronto, posteriormente ya empezó el boom de la construcción y se levantaban edificios por doquier..
Quiero desde aquí mandar un recuerdo a todas aquellas familias que tuve el placer de conocer y compartir mi amistad durante el tiempo que viví en el.
Mi intención es nombrarlas a todas ellas, es posible que me olvide de alguna, si es así, lo lamento de veras, ya que no es mi intención hacerlo.
También quiero hacer constar, que habrá bastantes personas que aparezca su nombre aquí, que ya no estén con nosotros, bien por edad, o bien por el destino de la vida, (si alguien allegado a ella, no está conforme con ello, le ruego me lo comunique para proceder a su ocultación), vaya para todas ellas mi más sincero agradecimiento por haberme permitido tener el placer de haberlas conocido y compartir un trozo de mi vida diaria con tan buena gente.
Muchas de ellas, continúan viviendo en el barrio, otras nos desperdigamos por otros lugares de la ciudad o bien fuera de ella, ellas son las siguientes:

La Sra. Rafaela (la cual con el tiempo sería mi suegra), Jose Maria Castañeda y María, Emilio Mejias (Rafa) y Santi, la Sra. Rosario , la Sra. Juana (anteriormente el Sr. Lorenzo y la Sra. Petra, y posterior la Sra. Ana), la Sra. Adela , el Sr. Genaro Guisado y la Sra. Pilar, el Sr. Victor Sierra (el capitán) y la Sr. Manola, la Sra. Felisa, el Tres Siete, el “Rodri”, Pedro Preciado y Mari, Diego y Petra, Rafa y Pepi, (antes las Sras. Armonía y Fiorina), el Sr. Cecilio Zahinos y la Sra. Esperanza, Juan Rodríguez e Isabel, Antonio y Sra.,  Cecilio Zahinos (hijo) y Mari, el Sr. Talego y Sra. (posteriormente Juan José Venero e Isabel), Jeromo (Torrija), el Sr. Vaz (teniente Rueda) y la Sra. Feliciana, la familia Ornatos de la Hera, (posteriormente Juan y Maribel), el Sr. Diego y Sra. (padres de mi amiga Paqui), Sr. Manuel Iglesias y Sra. Josefa Collado (padres de mi amigo Pepe), (posteriormente Antonio Reja y Fefi Picanzo, Angel Rivas y Sra., la Sra. María (la viuda) y familia, el Sr Jacinto Ferreira y Sra. Manuela y familia, Fernando García (guardia civil) y  Angelita., Antonio (panadero) y familia, el Sr. Paulino (guarda en las minas de Albalá) y la Sr. Angelita, el Sr. Manuel Aunión, Domingo (el de los huevos) y Sra., Arturo Olivera (transportista) y familia, Antonio (Toni el camionero) y Mari, el Sr. Elias Chaves (pescaderia) y la Sra. Juana (posteriormente la Sra. Ana), Antonio Suarez y Ana Galea, el Sr. Miguel y la Sra. Teresa, el Sr. Paulino Rodríguez y Sra., el Sr. Luis Calderón su Sra, Antonio Domínguez (el del pienso) y Sra., Fernando y Juli (la de la tienda), Manolo Ruiz (el herrero) y familia, Gori Calderón, el Sr. Odilo (correos) y Sra. (comadrona), Joaquin Romero y familia, Antonio Aparicio su Sra. Maxi y familia, la familia Trevijano, la familia Palomo Burgos, Gregorio Jaen y Fefi, Antonio y Felisa, la familia Zancada Maqueda, la familia Arias, la familia Barrientos, Manolo Mogio y Paqui (libreria) y familia, Darío Manzanedo y Fernanda y familia, Francisco (bar el carbonero) y familia, Joaquin Pilo, Encarna (y su hija Mari Jose) y Rosario, Natalio y familia, Serafín Alvarez y Petra Suarez y familia, Pepe Lozano y Lorenza García y familia, Francisco y Joaquina y familia,  Miguel (cocinero) y Lola y familia, la Sra. Maria (trabuca) y familia, el Sr. Cipriano y la Sra. Piedad y familia, Mirina Suarez y su hija Mari Carmen, Fernando y Maria (padres de Jose Mari y Deme), Quico y Sote (padres de mis amigas Mariluz, Puri y Servanda), Francisco e Ignacia y familia, Bernardo Cruz y familia, Juan Antonio Cerrada (el Perla) y familia, Saturnino (Quico) Cerrada y familia, Jerónimo (los Cubinos) y familia, Manuel Cerrada (el pelicano) y familia, José Cerrada, Juan Cerrada, Paco (el Curita) y familia, Manolo Merino y familia, Pepe (el temple) y familia, Pedro Giraldo y familia, el Sr. Juan Aradilla y la Sra. Antonia y familia, Pepe (el Pulga), Antonio Segura y familia, Peneque y familia, Manolo Nuñez (el oliventino) y Sra. y familia, Enrique (desguace de Laureano) y familia, Florencio (José) Guerrero (el Boby), José Rodríguez (aceitunas Pepe) y Mati y familia,  Fermin Rangel (municipal) y familia, Manolo Cerezo e Isabel Guisado y familia, Paco Silva (Cristaleria Guadiana) y familia, Sagrario (compañera de mi madre), Manolo García (el Polvorilla) y familia, Primitivo Guerrero (Primi) y Mari Carmen Garcia y familia, Jose Mari F. Milan (municipal) y familia, Agustina (la pintora) y familia, Juan Garcia (Juaniquin) y familia,  Manolo (Electrofil) y familia, Diego y Sra. y familia, Horacio Becerra y Sra. y familia, Salustiano y familia, Juan Martinez Benedicto y familia, Alejandro y Sra, y familia, Manolo Fagundez y familia, Clemente y familia, José Garcia (bar Garcia) y su Sra. Reme, y familia, la familia Galea (padres de mi amiga Ana), Antonio y Sra. (padres de mi amigo Angel (notaria) y familia, Agustin y Rita y familia (padres de mi amigo Luciano), Zacarias Cáceres y familia, Isidoro y Sra, con su hijo Juan (el boss), Victoriano Jiménez (el Viti) y familia, Domingo Perera y familia, Juan Conde, Angel Escudero y Nieves y familia, José Maria Chaparro (Chapi) y Victoria (Tolli) Pámpano y familia,  Santiago Cambero y Pilar Rivero y familia, José Paco y Sra. y familia, Andrés Bejarano y familia, Juan Rodriguez (Cristaleria Guadiana) y Carmen Martinez y familia, Rosi Gálvez, Pepe Ruiz Adame y su hermano Angel, Chencho (fontanero) y Catalina su hijo Andrés y su hermana, José Párraga, su Sra y su hija María José, Manolo Rivas (el Abengoa) y su Sra. Emilia, ....................

Un recuerdo muy especial para mis amigos Joaquin y Crisanto Guerrero, y José María Chaparro (Chapi) que por desgracia ya no están con nosotros.
 
Recordar es volver a vivir y es mucho mejor cuando se trata de buenos recuerdos. Siempre hay hechos en el presente que nos transportan al pasado y de alguna manera nos hacen sentir felices. Porque tenemos amigos inmortales, esos son los amigos de la distancia.

miércoles, 24 de agosto de 2016

VIVENCIAS RECORDADAS




Esto que os estoy contando lo he conocido y vivido en una etapa de mi vida, bien porque era lo que nos tocaba, o bien porque no había otra cosa, de todas maneras son lugares y momentos que forman parte de mi vida, son lugares que ya están desaparecidos y por ello deseo descargarlo de esa mochila que llevamos a nuestras espaldas, como diría mi buen amigo y admirado José Correa Tabares, porque esas mochilas con las que vamos cargando todos los días hacen que todo pese más de lo debido, por lo que convendría descargarnos de muchas de esos recuerdos para que caminemos por la vida sin tanto peso.
Estos lugares que os relato a continuación, son parte de los que he tenido alguna vivencia con ellos

El cuartel de Menacho, el sanatorio de la Milagrosa (Plaza de Portugal), o el de la Cruz Roja (avenida de Pardaleras), el cuartel de Sancha Brava, la movida de entonces en la zona de la calle Zurbarán, con Los Corales, Luiqui, o la Bellota de Oro entre otros, la calle el Burro (todavía a estas alturas de mi vida, no sé de donde venía su nombre).  
El mercado de Abastos de la Plaza Alta, con las tabernas allí asentadas de el Cacharrero, Ortega, Piñero, Salvatierra, etc, o el mercado de Santa Ana en la plaza chica.

Cambiar novelas en la tienda de la “Paca”, las carreras huyendo de las “antiguinas” de la calle Guardia Civil, las actuaciones musicales en la plaza de toros de Ronda del Pilar, los partidos de fútbol en el campo de “La Meta”, los bailes en el parque de La Legión (Los Jardines), en la piscina Florida, o la Piscina Conde, las verbenas en San Francisco.

Las ferias de San José en el Salto Caballo, las de San Juan en La Paz (junto a Sevillana), o la de San Fernando en el llano donde hoy está el Parque.

El Trofeo Ibérico en el viejo Vivero, los partidos de baloncesto del Guardia de Franco en el Frente de Juventudes, el ciervo del parque de la Legión, el pequeño zoológico de Castelar y la Boca del Lobo, las Crispitas, el Pico, la playa de Amigos del Guadiana, el Embarcadero con su merendero y las barcas de Vera, el Rincón de Caya, la charca Los Pollos, la playa de los Seiscientos.

 Los billares del Club 67, la máquina de discos del Saymu, o el espejo de la entrada del Casino.

La parada del Leda y el asilo de ancianos en Pardaleras,  La Estellesa en la Avda. Villanueva, o Victoriano Caballero en la calle Joaquin Sama. 

El loro de la avenida de Joaquin Costa, las bogas de casa El Nene, los bocadillos de calamares de San Francisco o Los Corales, los primeros cigarrillos sueltos de los puestos de las señoras con cestas de mimbre en San Francisco o en la puerta de los juzgados (que por cierto entonces, había allí un estanco).

Las dos hermanas vendiendo el café y tabaco en el rincón de Arturo Gazúl, o Antonio en su kiosco de prensa, chucherias, novelas y de todo un poco, a la entrada de la Residencia.

Los días que muchos romeros nos quedábamos en la ladera del Fuerte y no llegábamos a Bótoa, y veíamos volver las carrozas.

Las discotecas 29/92, el Mesón del Labrador, Fashion, Lucmact, SM, el Gallo, Nicotina, Pirámide, Moustache, Montoba, Charlot, etc,.

O salas de fiestas como Pipo’s, la Venta la Rueda, o Mervic, los cines de verano tales como, el Santa Marina, el Ideal, el San Fernando, el Avenida, el Autopista, El Goya, el Jardin, el San Roque, el Paraíso, el de la Plaza de Toros, o de invierno como el Pacense, el Royalty, el Menacho o Conquistadores.

La compra de lombrices para la pesca en diversos lugares, como la baranda de Circuvalación, en la caseta de Castelar, en Machivirito (hoy pabellon deportivo Nuria Cabanillas), en la carretera de Cáceres (caseta de peones camineros, cruce de Alburquerque) o en el Bar Lorenzo (calle Macón en San Roque).

Aunque todo ello ha desaparecido, son un verdadero tesoro en mi mochila, porque estos recuerdos son mejor que los diamantes y nadie me los puede robar

martes, 23 de agosto de 2016

AQUELLA CALLE DE SAN JUAN


La calle de San Juan, antigua calle El Tubo, era mi paso diario a mi lugar de trabajo (c/ Bravo Murillo) allá por los años 60-70, era también la ruta de los jóvenes en sus paseos que eran: San Francisco, calle El Obispo, Plaza de España, calle San Juan y vuelta. En esta calle y en su proximidad se concentraba entonces casi todo el mejor comercio de la ciudad y por qué nó, tambien de la región, aunque nuestra vecina Elvas también lo era, por qué no decirlo (Paugapoco, toallas, mantelerias, el café del Batata, Pastelerias...) pero de esto hablaremos otro día.
Hoy simplemente quiero recordar aquellas tiendas que estaban entonces en la calle y que ya han desaparecido, bien sea por la apertura de las grandes superficies, bien por la desaparición del mercado de la Plaza Alta (que por cierto, ahora se reclama su instalación en el centro), bien por jubilaciones o más bien creo que por el abandono que ha tenido el municipio de esta parte de la ciudad (como diría mi querida y añorada madre: "quién la ha visto y quién la vé").
Es posible que me olvide de alguno, ya que han pasado algunos años desde entonces, y quiero desde aquí mandar un recuerdo para todos los empleados que trabajaron en alguna de estas tiendas que entonces hacían de la calle de San Juan una referencia en toda la región:
Almacenes La Paloma, Almacenes Los Angeles, Brummel ( las tres de Hormeño y Ruiz), Almacenes San Juan, Perfumería Calderón, Pascual Alba, Valparaiso, Demetrio Pérez (donde trabajó mi amigo Félix Barranca), Farmacia El Globo (no confundir con la droguería, pero estaban juntas), la armeria Justo Garcia, Rivoli, El Zamorano, Calzados El Barato (donde trabajó mi amigo Paco Crespo) y Alonso, Almacenes España, Perfumeria Mendoza, Papeleria Navarro, bar Las Dos Victorias, Juguetes Campano, Carnecería El Charro (de la familia Del Aguíla a la cual pertenecía mi amigo Fernando q.p.d.), Casa Espada.
El Pasaje de San Juan con sus carteleras de cine, y aquella cafeteria Coimbra.

La calle de San Juan no es muy larga, concretamente es corta, ya que en unos minutos ya está rebasada, pero es el espejo de aquel otro Badajoz. Pero en la calle de San Juan, pienso que lo grande era su comercio, con diferentes actividades, pero todos invitando al consumo.
Estas tiendas que aporto sus nombres son los que están en mi memoría un poco ya lejana, ya que han pasado como menos cerca de 50 años de mi vida.