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lunes, 22 de agosto de 2016

¿DEFENSORES DE LOS ANIMALES?




Antes de nada quiero aclarar que el maltrato animal, de forma innecesaria (léase entretenimiento, agresión sistemática, castigo) y mientras no se trate de la defensa personal o como fin alimenticio, es una de las tantas demostraciones de barbarie e insensibilidad del ser humano. Sin mencionar que es propio de una mente macabra y enferma el maltratar a cualquier ser vivo por mera diversión o morbo, teniendo el ser humano consciencia de lo que el dolor y la muerte representan.
No quiero justificar ningún acto de violencia contra ninguna especie, esta critica va dirigida a un especifico grupo de auto-proclamados defensores del "derecho animal" que a mi juicio han perdido el rumbo de su protesta y han pasado de la objetividad al fanatismo. A aquellos para quienes resulta muy cómodo emitir juicios y reproches sin el debido análisis de los hechos y otros quienes más que expresar su afecto y respeto por todos los seres vivos, se esconden tras el respeto animal para desahogar su desprecio reprimido por la humanidad. A través del tiempo, pero con más dureza en el último siglo, se ha criticado el abuso de los animales que son empleados como ayuda para labores, y sobre todo, desde la llegada de la industria moderna, del maltrato animal en mataderos con el fin de la producción en masa de alimentos.
Sobre eso último circulan en la red cientos de videos, amateurs o con tinte documental, mostrando un lado oculto de la crianza de animales para el consumo humano y del maltrato que estas criaturas reciben en los corrales.Interesantes son todos los comentarios que dejan los internautas. Desde verdaderos entendidos en el tema, como miembros de grupos para la defensa de los animales, hasta la siempre presente población flotante de personas quejumbrosas a quienes les encanta opinar su consternación sobre un tema que en realidad les importa un comino y que al día siguiente se les olvidará. Interesantes en el sentido de lo contradictorios y escalofriantes que llegan a ser. Más allá de juzgar los métodos del tratado de animales (o de proponer medidas alternativas igual de eficaces para lograr saciar una demanda cada vez más alta de una superpoblación mundial que necesita alimentarse) los comentarios eran verdaderas expresiones de odio hacía otros seres humanos, tales como: "Ojalá los asesinen también", "Se quemarán en el infierno", "Espero que alguien los abra en canal y los deje desangrándose hasta la muerte". Estos son  algunos de los comentarios de estos "amantes de la vida" hacen en la red. Comentarios, entre otros, de personas que consumen la carne, el pollo y los embutidos que estas fábricas producen. Personas que se quejan constantemente del hambre reinante en África y de la desnutrición infantil, ignorando quizás que sin un medio masificado de producción no podrían alimentarse ni ellos.
Personas que se quejan del uso de animales para probar cosméticos, pero igual compran las marcas y usan los cosméticos. Personas que hablan por hablar.
De ninguna manera pretendo justificar el maltrato hacía ningún ser vivo, ni negar la posibilidad de alternativas para ofrecer alimentos a la población de manera competitiva y correcta prescindiendo del maltrato animal. Por supuesto que las hay, y deberían ser propuestas y puestas en práctica.
Sin embargo, hay 4 puntos que necesariamente se deben analizar y comprender antes de emitir juicios sobre ese llamado Derecho Animal:
Punto 1º: Los animales no tienen derecho, nosotros se los hemos otorgado. Tener derecho a la vida implica tener consciencia de la misma, y haber llegado a un nivel de raciocinio donde se es capaz de discernir entre la bondad y la maldad según principios éticos. Saber que la vida es valiosa y que irrespetarla es un crimen gravísimo. Sin embargo los animales carecen de ese sentido y de esa razón. Ellos, en estado salvaje, se matan los unos a los otros como medio de supervivencia. Es una contradicción de términos hablar de Derecho Animal, pero si es correcto que el hombre desarrolle de manera voluntaria y por amor a la vida un respeto por la existencia de cada especie. Lo que es incorrecto es querer penalizar a un hombre que asesina a un animal como al que asesina a otro ser humano, pues el derecho del hombre siempre va a estar por arriba de cualquier derecho que le queramos otorgar a otra especie.
Punto 2º: No esta mal comer carne. Algunos han decidido, por iniciativa personal, prescindir del consumo de carne animal, siendo esta una decisión ligada con fuertes creencias y marcando un respetable estilo de vida. Sin embargo, parte de esta comunidad vegetariana ha promulgado en muchas ocasiones la inmoralidad de quién, por decisión personal también, si desea consumir carne.
Punto 3º: No solo aprovechamos a los animales para alimentarnos:  si piensan que el prescindir de comer animales es suficiente para conservar sus vidas, están equivocados. Es de conocimiento popular que la mayoría de los cosméticos de aseo o belleza, como champú, jabones, maquillaje, entre muchos otros, no solo están hechos a base de algún animal (Dando uso de su grasa, por ejemplo) sino que son antes probados en ellos, para buscar anomalías o efectos secundarios que pudieran tener en seres humanos.
Punto 4º: La doble moral y la demagogia restan validez a los puntos. ¿Por qué digo yo que algunos se escudan tras el afecto a la vida para expresar su odio? Lo cierto es que, más que ofrecer soluciones al problema del maltrato animal, muchos solo conocen la crítica destructiva en la comodidad del anonimato o el insulto personal como bandera de sus ideas. Algunas personas parecieran alegrarse incluso de las desgracias que pueda sufrir otro ser humano (A quién consideran inmoral) frente a un animal.
Yo simplemente les digo a los señores defensores de los animales, que entiendo su frustración ante lo que consideran grandes injusticias, pero desde luego que la mejor protesta es aquella que viene acompañada de ideas de cambio. No pueden obligar a todos a ser vegetarianos, pero si pueden pensar en un medio de producción masiva de alimentos que no requiera del maltrato o el confinar animales a mazmorras de tortura.
La mejor forma de expresarse es con respeto, tolerancia, de forma racional, y sobre todas las cosas, por supuesto con hechos.
De nada sirve hacer mucho escándalo sobre algo para lo que en realidad no pretendemos dedicar ni un segundo de nuestro tiempo.

Mi opinión sobre el tema no se trata de no defender a los animales, sino de saber diferenciar y de tener ciertas prioridades.

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