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jueves, 6 de julio de 2017

FULEROS, ENVIDIOSOS.......



Hay personas que dicen cosas de los demás que no son ciertas a sus espaldas, les calumnian, denigran, desacreditan, injurian, infaman, ultrajan, desprestigian, etc, por el simple hecho de engordar su ego, hay otras que lo hacen por envidia y otras por el simple hecho de lanzar rumores falsos, los hay de todo los gustos.

La mayoría de nosotros llamamos alcahuetes a quienes van metiéndose en la vida de todos y aireando cosas, verdaderas o falsas, sobre la gente. Es decir llaman alcahuetes a quienes difaman y mienten sobre la vida de los demás, pero hay una diferencia, esas personas, que se saben la vida y milagros de sus vecinos, de la gente de su pueblo y conocen detalles que a otras personas les pasan desapercibidos.
Saben quien le pone los cuernos a quien, quien tiene un cáncer incurable, quien se accidentó en la carretera, quien se ha casado embarazada de tres meses, quien ha abortado, quien se ha quedado sin trabajo, quien vende droga, quien la compra.

Pero hay otro tipo de esas personas que también se les llama chismosas y que, sin embargo, no son más que auténticos difamadores (conozco a algunas de ellas y podría dar nombre y apellidos, pero si lo hiciera, me pondría a su altura), porque se inventan historias o características de la gente que no son verdad. 
Ya que en este caso sí hay intención de hacer daño, y lo hacen. Porque “cuando el rio suena???”, y los rumores corren como la pólvora y causan estragos, y la realidad es que entre la verdad del hecho y lo que se ha contado hay un abismo.

Por poner un ejemplo es simplemente como un simple catarro que se ha convertido en una enfermedad terminal, y que tampoco era catarro, el hecho de calumniar y difamar que yo sepa es un delito, pero sin embargo, esas personas que agreden la integridad moral de otros están sueltos por la calle y vanagloriándose de ello en actitudes chulescas.
Una difamación puede hacer a una persona un daño irreparable para toda su vida. Pero también hay que saber pasar de esta gente e ignorarlos, que bastante desgracia tienen con no saber hacer más que fastidiar a los demás. La mayoría de las veces son personas incapaces de querer o de que nadie las quiera, son gente fustrada que no quiere reconocerlo y que, por envidia, quieren que todos sean igual de desgraciados.

Tengo siempre la teoría de que por muy mal que hablen de nosotros, los que nos conocen, saben que es mentira, y los que no nos conocen, no les importa,

Siento una gran pena por estos “personajillos” que disfrutan con estos bulos, ya que no saben aceptar la felicidad de los demás.

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